Culto: Los católicos veneramos a los santos, son quienes constituyen la
Iglesia Triunfante, que junto con nosotros (Iglesia Peregrina) y con los
que se están purificando (Iglesia Purgante), forman una sola Iglesia,
la Iglesia de Jesucristo. Son quienes vivieron una vida normal, como tú y
como cualquiera de nosotros, esforzándose por seguir a Cristo, sus
mandamientos y enseñanzas, y lo hicieron hasta la muerte.
Las fiestas de los santos y de la Virgen María, no son fiestas ajenas a Cristo, antes bien, nos ayudan a comprender en qué consiste la vida cristiana y nos enseñan que sí se puede merecer la redención que Cristo nos alcanzó, si se vive de acuerdo al evangelio.
Lo importante es siempre situar al santo “debajo” de Jesucristo, quien es el centro y motivo de la fe cristiana. Los santos son importantes precisamente porque siendo hombres y mujeres normales, pecadores, limitados, se esforzaron por seguir a Jesús en su vida y contagiaron a muchos de su gran amor por Él. La Iglesia los venera y pide su intercesión, por la certeza de es el Cuerpo Místico de Cristo, un “solo cuerpo con un solo Espíritu” (Cf. 1Co 12, 12-31); cuerpo que no se puede “desmembrar” ni aun con la muerte y convencida también de que los bienes de cualquiera de sus miembros benefician al resto de este Cuerpo Místico.
Las fiestas de los santos y de la Virgen María, no son fiestas ajenas a Cristo, antes bien, nos ayudan a comprender en qué consiste la vida cristiana y nos enseñan que sí se puede merecer la redención que Cristo nos alcanzó, si se vive de acuerdo al evangelio.
- La Virgen María, es el fruto más espléndido de la Redención.
- Con el culto a los demás santos la Iglesia proclama el misterio pascual cumplido en ellos.
- De Latría ® servicio a un amo o Señor ® sólo se da a Dios.
- De Dulía ® servidor, servidumbre ® a los siervos de Dios por la gracia que de él han recibido ® es el que se da a los santos.
- De Hiperdulía ® servidor superior ® es el que se da a la Virgen María.
Lo importante es siempre situar al santo “debajo” de Jesucristo, quien es el centro y motivo de la fe cristiana. Los santos son importantes precisamente porque siendo hombres y mujeres normales, pecadores, limitados, se esforzaron por seguir a Jesús en su vida y contagiaron a muchos de su gran amor por Él. La Iglesia los venera y pide su intercesión, por la certeza de es el Cuerpo Místico de Cristo, un “solo cuerpo con un solo Espíritu” (Cf. 1Co 12, 12-31); cuerpo que no se puede “desmembrar” ni aun con la muerte y convencida también de que los bienes de cualquiera de sus miembros benefician al resto de este Cuerpo Místico.